¿Realmente debemos limitar los sueños y los pensamientos con tal de no salir de la zona confort?

Estanislao Zuleta nos plantea una serie de situaciones y comportamientos de los que huimos frecuentemente con tal de evitar salir de la zona confort. El hecho de salir de ésta, puede ofrecernos muchos escenarios; entre ellos: las formas de llevar las relaciones sentimentales, la iglesia, la sociedad, el trabajo, el mundo y lo que somos como personas, así como;  nuestra insensata búsqueda constante  de la felicidad. Pero ¿de verdad, el problema en todos estos escenarios  está en que deseamos mal? ¿El pesimismo de nuestra época es tan malo como se plantea? Debemos abrir nuestros pensamientos, para ser libres, para dejar de ser presos de prejuicios y viejas creencias; forzarnos a dar un paso más allá. No sería apropiado acordar con Dostoievski en que los seres humanos tenemos deseos de ser vasallos.


No puede ser tan malo haber perdido el paraíso por el error, que se dice, cometieron Adán y Eva. No puedo ni imaginar lo tedioso que sería vivir en un constante estado de alegría, de felicidad, con todo lo que necesito a la mano y el cierto modo con el mundo a mis pies. ¿Cuál sería la razón de despertar cada mañana? Necesitamos día a día metas y dificultades que nos ayuden a superar nuestros defectos, necesitamos despertar día a día con un propósito; no es por nada que se dice que lo que hace la vida interesante es la posibilidad de realizar un sueño. Sería imposible reconocer lo que es la felicidad en ausencia de la tristeza y los obstáculos; si hacer lo que amamos es lo que nos da dicho estado, entonces está claro que no hay nada peor que hacer de lo que nos gusta, una rutina.
 No podría definir lo que significa esa palabra, pero sin duda, la reconozco cuando la siento, para mí la felicidad, no es más que otra clase de axioma.  Los propósitos con los que despierto cada día y lo distantes que parecen de mí, no van a hacerme creer que estoy deseando mal, ni mucho menos que me estoy hundiendo en utopías. Lo que me cuesta comprender y aceptar, es que los sueños se persiguen a pasos cortos, con persistencia y con confianza, sin importar los inconvenientes. Insistir en el obstáculo sólo sería contribuir a ayudarle a construirse.
 Así que, contrario a lo que dice Zuleta: “Puede decirse que nuestro problema no consiste principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos. Que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la misma forma de desear.”  Es algo un tanto cuestionable, porque no creo que debamos privarnos del placer de desear y mucho menos deberíamos infra valorar nuestras capacidades; lo correcto sería analizar nuestro entorno y plantear estrategias que nos permitan en un plazo determinado gozar de realizarlos.


En cuanto a las relaciones sentimentales ¿por qué deberíamos anhelar algo inquietante, estresante y que nos obligue a cambiar?  Y peor que eso, es comprometernos con una persona que nos represente un reto y que el objetivo en lo más recóndito de nuestra mente sea modificar su conducta. Porque eso conlleva a que esa persona se convierta en la fuente de todas las cosas buenas en nuestra vida. Así que;  si el hecho de estar con ella, no nos hace sentir bien, trataremos de inmediato de arreglarla a ella o de hacerlo con nosotros mismos. De ese modo; dejamos de buscar gratificación en otros lados; pues todas nuestras energías se enfocan en que la relación funcione. Entonces a final de cuentas y sin siquiera notarlo, estaremos atrapados en una relación nociva, por el simple hecho de no aceptar que la felicidad depende de nosotros mismos y no de otra persona.
 Quien no sabe ser feliz consigo mismo, difícilmente alguna vez llegará a sentirse pleno, pues su estado de negación le dirá que si el error no está en el otro, seguramente deba encontrarse en él. La mejor prueba de que una relación de este tipo no es sana, es la manipulación que incluye.  Así pues, una parte se preguntará de dónde viene la furia y por qué no puede ser lo suficientemente digna de ser amada, como para que la otra parte quiera cambiar por ella. Es verdad, que debe haber un acuerdo ante ciertas situaciones y comportamientos que se deban corregir, para no herir al otro y aportar poco a poco a su crecimiento y así crear juntos un pilar de apoyo, que no corte sus libertades, ni ponga en riesgo su espacio personal.


Seguidamente, pensando en el papel que ha tenido la religión a lo largo de la historia, dudo que la iglesia  sea una institución que represente lo más genuino y limpio del misterio humano. Lo que ha hecho posible que esta se mantenga en el poder, ha sido el miedo.  Bajo una promesa de salvación, nos ha hecho creer a ciegas todo lo que profesan, no cuestionamos las historias contenidas en sus libros sagrados, aunque si las trajéramos a la realidad, resultarían algo quijotescas.  Pero no necesitamos de explicaciones, porque donde hay fe, la razón y la ciencia sobran.
“Las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no  problemática… consisten en suprimir la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo;  de modo, que otorga a sus miembros una identidad.  Se crea un amor por lo propio y un odio por lo extraño.”  Entonces nos encontramos con fanáticos religiosos, que insisten en que la suya es la única verdad, y que el resto nos encontramos consumidos por la ceguera y los vicios mundanos. ¿Pero acaso se han atrevido ellos a profundizar en los conocimientos de aquello que tanto divulgan?  No lo creo. Pues bien dice Walter lippmann que donde todos piensas igual, nadie piensa mucho.
El historiador más conocido del inicio de la era, es Flavio Josefo, nació en el 37, un poco después del que se supone fue el año de la  muerte de Cristo. Según los registros históricos de este hombre,  Nazaret jamás existió,  en el lugar donde se supone que se localizó esta “aldea” en realidad es Terazán, así que no sería nazareno sino terazano.


Volviendo al tema de Flavio Josefo, este era judío y hablaba arameo al igual que Jesús, contrario a sus discípulos quienes tenían como lengua el hebreo. Entre otra de las inconsistencias de la biblia encontramos que Juan, Marcos, Mateo y Lucas además de contradecirse los unos a otros en sus evangelios, tampoco aparecen registrados en ninguno de los censos realizados en esa época.
 Pero como seres humanos, siempre hemos tenido que basar nuestra confianza y creencias en algo que va mucho más allá de lo que podemos observar; cada uno tiene derecho a creer en lo que crea conveniente, sin que por eso, se sienta superior a los demás. Bien decía Lutero en una de sus 95 tesis que “las almas son libres, por lo tanto la unión con Dios es personal”  siendo así, es claro que  las iglesias sobran y  que no tiene que haber un intermediario entre nosotros y el creador. Ser creyentes o no, no nos hace mejores o peores personas. Y de ser así, ¿por qué el Vaticano teniendo el dinero suficiente para acabar dos veces con la pobreza mundial, no lo ha hecho?  Consecuentemente “este sistema se desarrolla de una forma peligrosamente, hasta el punto que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia, el que no está conmigo está contra mí”. Y cree tener como obligación la de convertir a todo aquel que no comparta sus creencias, pues para ellos representan una amenaza. Pero la verdadera amenaza son ellos, que pretenden tener el poder sobre nosotros y nuestra mente; no por nada a los 10 siglos que duró la Edad Media, se le conoce como oscurantismo.


Desde el inicio de la sociedad, han existido las guerras; por lo cual no se puede considerar como característico de cierto momento, porque siempre han estado presentes. Primero se usaban como un mecanismo de supervivencia y poco a poco se fueron convirtiendo en una forma de alcanzar el poder. Así fue como en el siglo XVIII aparecieron las fábricas. Contrario a lo que podríamos creer, estas no fueron consecuencia de las máquinas y el estilo de vida, estas fueron una forma del patrón controlar la fuerza de trabajo y lograr adueñarse del excedente producido por el obrero.
Dostoievski entendió que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas, porque amamos las seguridades. Esas mismas seguridades que muchas veces nos impiden atrevernos a equivocarnos, a experimentar y a luchar por nosotros mismos. Remontándonos a la historia, más precisamente a los inicios de la Revolución Industrial, la cual se ha visto como un recuento lineal y no como el proceso largo y complejo que en realidad fue, nos damos cuenta que realmente el ser humano no tenía la ambición de tener demasiados bienes materiales, fueron las circunstancias las que lo obligaron a integrarse en el nuevo mecanismo de la sociedad para no morir.
En un principio cada uno trabaja a escala doméstica, y producía el sustento para su familia y con ello era suficiente, pero con la aparición de las maquinas, se hacía el mismo trabajo con menos hombres. Y los campesinos no tenían el capital para adquirirlas, así que no podían competir con las empresas; que a menudo estuvieron a cargo de banqueros y comerciante;  entonces se vieron obligados a emigrar a las ciudades, haciendo que creciera espectacularmente la población, sin dar tiempo a que hubiera recursos suficientes para satisfacerlos a todos, así que muchos de ellos trabajaban por salarios injustos y en condiciones miserables. Incluso, algunos no recibían salarios y debían acudir a las workhouses, que eran lugares donde acudían quienes no tenían medios suficientes para subsistir y allí recibían comida y hospedaje a cambio de trabajo. Pero no todo es color de rosa, los campesinos y artesanos procuraban en lo posible mantenerse al margen de estas organizaciones del trabajo, ya que la disciplina era tan estricta que semejaban una cárcel.
Generalizar no está bien en una sociedad con pensamientos tan diversos, pero en un principio no acudimos a esa seguridad garantizada por gusto, sino por necesidad; que actualmente nos hayamos adaptado, acostumbrado o hasta lleguemos a amar esas cadenas; ya es otro asunto.


Para finalizar, apuesto a que usted que está leyendo esto estará de acuerdo en que no debemos poner límites a los sueños, que debemos salir de nuestra zona confort para alcanzarlos, es innegable. De igual modo, debemos tener presentes que muchas veces para lograr sobresalir en esta selva de cemento, no podemos respetar opiniones. Pues respetando opiniones no ha avanzado la ciencia, ni los músicos, ni ningún profesional; porque lo que revoluciona y realmente cambia al mundo, somos nosotros mismos con las ideas que traigamos a la realidad, la innovación y la valentía, nos trasforman y trasforman nuestro entorno y el planeta donde vivimos.




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