Inanición de sentimientos

Me amordaza y me angustia el pasar de los días sin que ella note mi ausencia. Quise irme sin despedirme pensando que eso iba a hacer que ella pensara en el porqué de mi comportamiento,  pero no pasó,  son deseos ilusos e inconclusos, porque cuando alguien no te quiere no puedes pretender que mediante la culpa milagrosamente comience a hacerlo. Pocas veces voy a casa en el año,  y para llegar debo tomar dos buses, en cada uno tardo 4 horas, además tengo que cargar maletas muy pesadas, y sinceramente creo que lo valen porque cuando estoy lejos mi anhelo constante es regresar a casa. Mi casa es más bien pequeña, dos habitaciones,  un patio grande, una cocina, un garaje, local y dos baños ,  supongo que así es como la describiría un arquitecto o cómo sonaría un anuncio en el periódico si alguien quisiera venderla... pero para mí no lo es, para mí es un hogar caluroso, aunque acogedor, donde se encuentran mis cosas favoritas y mis personas favoritas, hablo de mi mamá y mi hermana menor.
Antes yo solía decir que mi hermana era mi persona favorita en el mundo, lo dije en el colegio, se lo dije a mis amigos, en el curso de inglés,  en la universidad; pero tener una persona favorita no significa ser la persona favorita de esa persona, es más ni siquiera garantiza que esa persona te quiera. Amaba llegar a mi casa y respirar el amor, dormir en una cama más bien pequeña junto a mi hermana y con el ventilador encendido, ignorando el desorden típico de ella, me gustaba dormir con ella porque me daba paz y me hacía feliz, mi calma desaparece cuando mi hermana está lejos de mí,  constantemente pienso en cómo está y en lo que estará haciendo, muchas personas creen que es graciosa, es más, es frecuente que mis amigos disfruten más de su compañía que de la mía,  supongo que no fui dotada del mismo carisma,  aunque eso me tiene sin cuidado. Sin embargo como muchas otras cosas en el mundo, no son recíprocas ni balanceadas. Mi hermana fue a dormir a otra habitación junto a mamá, cuando lo que te da plenitud se marcha pues vas a buscarlo para traerlo de vuelta, pero lo que ocurrió fue que en vez de volver con ella a la cama,  volví con una patada que más que golpearme el pecho me golpeó el corazón, me marché y esa noche aunque pareciera que dormí sola, en realidad dormí con frustración,  ira y tristeza, así que le escondí el celular, porque ama su celular más de lo que puede querer cualquier cosa en el mundo, todo se puso peor,  mezcló una intermitente indiferencia con un mar de palabras hirientes en las que no hacía más que demostrarme el bajo concepto que tenía de mí, no soy como ella quisiera, ni siquiera soy como yo quisiera pero hay algo en mi esencia que no puedo cambiar porque a ella no le guste. Me dijo que deseaba que yo fuera más como Alejandra, más divertida,  más bonita, y más confiable, quería que gozara la vida. ¿Quién dice que no disfruto la vida? Bueno no me gusta beber, ni salir a discotecas, tampoco soy una amante del glamour, ni mucho menos tengo la simpatía y la espontaneidad que hubiera deseado,  pero disfruto la vida a mi manera aunque ella no lo entienda; podría hacer las cosas que ella quiere que haga pero no debo fingir que me agradan cosas que en realidad me tienen sin cuidado, ¿qué hay de malo en qué deteste los lugares cerrados con música fuerte y gente sudorosa?
Después fue mi papá a casa y le preguntó si me iba a extrañar cuando me fuera ella respondió que no y que mejor que me fuera pronto, sospecharía que fuera mentira y lo dijera por herirme, pero no eran cuchillas o a lo mejor sí, porque se me clavaron más profundo de lo que nadie.pudo pensar jamás, y supe que era cierto de inmediato, la razón es simple, las veces que he estado lejos jamás ha manifestado el deseo de visitarme, mientras yo a unos cuantos kilómetros no hago más que anhelar tenerla cerca, tampoco me llamaba, ni me escribía,  siempre debía hacerlo yo. Hacía a un lado a mis amigas un poco por pereza, otro poco por la serenidad que me causaba tan solo ver televisión al pie de ella, o por esperar que cocinara algún postre y en cuanto se descuidara robarle un poco, a veces cuando llegaba del colegio me contaba qué pasaba durante el día,  ojalá supiera cuánto yo valoraba esos momentos,  porque por momentos me hacían pensar que tenía un lugar en su vida y le complacía compartirlos conmigo, los decía con emoción y con detalles y eso mismo trasmitía, caso contrario de cuando me contaba sobre series o películas,  eso en realidad me aburría,  yo le decía que no quería escuchar pero ella insistía en hacerlo y yo aguantaba.
Un día después de que yo le devolviera su celular, subí al segundo piso y encontré toda mi ropa, la que alguna vez tuvo espacio en el armario de una habitación que albergaba a dos hermanas que en algún momento parecían unidas. Me echó cual si fuera una extraña, no solo arrojó al suelo mi ropa, también pisoteó todos los momentos que compartimos, me golpeó con un bate invisible que me dejó devastada,  al fin y al cabo una  patada hubiera dolido menos, yo la amo,  quisiera contarle a mi hermana que no padezco ningún síndrome que me impida experimentar sentimientos y que de alguna manera también me mató un poquito,  porque si no puedo despertar amor en alguien que ha estado a mi lado toda la vida, mucho menos podré despertarlo en nadie más;  ese día mi cuerpo estaba allí luchando con ella y rogando que todo fuera un chiste,  pero mi alma abandonó mi cuerpo y fue a caminar con Kafka, mi autoestima estaba tan suprimida que parecía una base secreta del área 51.
Mi hermana nació un año después de iniciado este milenio, brillante siempre, mordaz, se destacaba siempre en todo, tocaba instrumentos,  tenía eventos, menciones de honor, simpatía y un poder especial para agradar a la gente, no me importó hacerme a un lado mientras brilló,  es más creo que me vería opacada en cualquier cosa que ella quisiera hacer para competir conmigo, no quedó duda de eso mientras fuimos a natación y seguro que si hubiera ido a inglés también hubiera quedado yo a un lado; no soy la "hija buena" por elección sino por imposición,  porque cuando ya hay alguien que rompe las normas y los estándares, no te queda otra opción que comportarte a la altura para no causar más preocupaciones a tus padres, esas son cosas que mantienen la armonía del mundo, lo lógico es que si ella aporta un 30 % yo debo aportar a nuestros padres el 70 % restante... descubrí muy fácilmente que así es como funcionan las cosas, no solo en casa sino en todos los ámbitos de la vida. Recuerdo que mi hermana cuando estaba más pequeña siempre me llamaba gorda, bueno lo soy, y sus críticas de niña pequeña no me ayudaron a cambiarlo, también me criticaba el tamaño de los senos y bueno... los de ella van por el mismo camino. No recuerdo ya muy bien, pero también se burlaba de mí diciendo que yo no era capaz de estudiar lo que quería ni era lo suficientemente digna de las universidades a las que anhelaba, ciertamente no, y eso no me hace sentir menos fracasada.
Muchas veces también prefería a sus amigos antes que a mí, eso tampoco me importaba,  yo sabía cómo era dormir con ella, yo sabía que no sacaba la ropa del baño,  que a veces roncaba y lo horrible que lucía al despertar.

Su excusa para no dormir conmigo era que no le gustaba dormir con el ventilador encendido, pero en cuanto empecé a dormir con mi mamá,  pareció olvidarlo y se curó de su molestia, pues desde entonces lo encendía al entrar la noche. Mi ropa quedó en un rincón del cuarto de mamá, mi corazón quién sabe dónde, recuerdo que ni siquiera le afectó verme llorar... solo repetía a gritos que yo era la visita, y que ella no tenía por qué compartir el cuarto con la visita. Bueno, ella es mi persona favorita en el mundo, pero yo para ella soy la visita. No puedes insistir en que te amen, si no te aman no te aman y punto.
Recuerdo que me llenó de angustia ver como mi hermana un día se retorcía de dolor en un bus escolar que viajaba de Bogotá a Villavicencio, recuerdo que grité a la rectora,  a la coordinadora,  e incluso insistí tanto a la profesora a cargo que al final se bajó conmigo del bus arriesgándose a un buen regaño,  ese día no tenía plata y con las pocas habilidades sociales con las que cuento pedí en un bus repleto de personas desconocidas, dinero para pagar un taxi y llevarla al hospital más cercano. Y entonces así te das cuenta, que amar es cuestión de voluntad, tú amas así no te amen, porque tus sentimientos son problema solo tuyo.
Y aunque les parezca increíble, esa persona que no me ama, me echó del cuarto porque ama a alguien más, alguien que conoció por Internet, esta persona por la que yo daría la vida y cada uno de mis órganos me echó del cuarto, me arrancó las ganas de volver, y me ha dejado un enorme remordimiento acompañado de tristeza,  solo para quedarse chateando y hablando por video llamada con un muchacho, que no la conoce ni la ama ni la mitad de lo que yo lo hago. Pero no puedes obligar a nadie a que te ame, pero lo haces por voluntad o por testarudez, nunca lo sabrás.

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