La felicidad ante nuestros ojos
La educación y la felicidad están literalmente ante nuestros ojos
Estanislao Zuleta en "Sobre la lectura" cita varios autores y argumenta distintos puntos de vista. En su texto nos dice:"Recomendar a uno un libro es como prohibírselo". Del cual pienso, tiene bastante sentido y se ve reflejado a diario en los colegios y universidades... Pero ¿qué deberían hacer los profesores al respecto? ¿Dejar de incluir lecturas entre los deberes? Si se dice que: "La educación es una especie de prohibición al pensamiento"¿qué se debe hacer?¿Anular la educación o fomentarla desde los primeros años de vida a través del juego entre padres e hijos?
Si los padres tuvieran presente que los primeros comprometidos con la educación de sus hijos deben ser ellos, y que los ejemplos y hábitos que den y creen en ellos durante su infancia, serán decisivos en su formación integral e intelectual a lo largo de su vida; no lo tomarían a la ligera. Un niño que tenga en su rutina la lectura de un libro junto a sus padres, creará empatía y un lazo mucho más fuerte con ellos y asociará la lectura con un momento placentero, así mismo, a medida que crezca se hará responsable de su aprendizaje; porque no hace falta ser un destacado observador para notar que los niños imitan a los adultos.
Por otra parte, los maestros deben leer y hablar con amor de lo que leen, dar una idea del texto que recomiendan, para crear curiosidad en sus alumnos, de modo, que estemos predispuestos y con una actitud curiosa; puesto que "La lectura debe ser tomada como una fiesta de conocimientos." Los educadores tienen como objetivo crear herramientas pedagógicas que motiven a la literatura, y nosotros como estudiantes tener presente que leer o estudiar para aprobar, es tiempo mal invertido. Lo que valdría la pena aquí, sería aplicarlo en la cotidianidad.
"El beneficio de leer" de la revista Mente y Cerebro, ( págs. 36-41) nos dice que ésta retarda la aparición de los síntomas de demencia; además de estimular nuestra percepción, concentración y empatía. Esta última, en mi opinión es bastante cuestionable, si bien leer nos facilita ponernos en el lugar del otro; incluso estar abierto a nuevas perspectivas; asegurar que la lectura nos hace mejores personas es bastante atrevido y difícil de demostrar. Más de una vez he conocido personas amantes de los libros quienes mantienen una actitud de superioridad y pedantería; en cuanto sueltan la primera oración uno siente haber iniciado una conversación con Wikipedia.
Nos cita Zuleta que para leer nos es necesario tener un código común, pero sin duda leer es trabajar y ese trabajo supone producir un código, porque "La lectura no es recepción, es necesariamente interpretación".
En el Quijote debemos más que tener un código, leer inferencialmente; no obstante, a simple vista podría parecernos la historia de un hombre esquizofrénico que lucha con molinos de viento y de quien solo escapan disparates; sin embargo, viendo un poco más allá, justo en el espacio entre líneas, notamos que la única forma que había de decir la verdad sin ser condenado a la hoguera, era fingiendo ser loco.
Escogemos un libro según la relación que tenga con nuestras vivencias y anhelos, visto así, la felicidad no sería sino otro tipo de axioma. De ahí que esté de acuerdo en que para ser buenos lectores debemos ser 'rumiantes', porque como individuos necesitamos de tiempo para enriquecer la lectura con reflexiones y recuerdos.
¡Haz el ejercicio, no apartes por demasiado tiempo tus ojos de tu buen amigo, el libro!
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