La indecisión

 SOBRE LA INDECISIÓN


¿Qué cosa hay más difícil que elaborar un escrito con un tema libre?
Millones de ideas vienen a mi mente, ninguna es clara, podría escribir sobre cualquier cosa, lo mismo ocurre cuando recién inicio una conversación con alguien que no conozco. Recuerdo que hace más o menos un año, era un día soleado, bueno, pudo ser cualquier día, porque no sé exactamente qué día fue, yo estaba en Bucaramanga y decidí iniciar una conversación con una niña que estaba a mi lado... aún tengo consideración de ella, le hablé por 15 minutos del clima, seguro me recordará y se reirá o solo pensará que soy una persona algo extraña. 
Decidir de qué hablar es difícil para mí,  decidir qué escribir aun más. La cuestión de tener que tomar una decisión sobre cualquier cosa, me atormenta.

Decidir implica dejar a un lado muchas oportunidades que pueden llegar a resultar mejores que la ya escogida. ¿Y si se fracasa en ese plan?¿Y si se dejó ir otro? Las oportunidades tienen fecha de vencimiento y estas pueden costarnos nuestro proyecto de vida. Nada ha sido tan angustiante para mí como decidir qué estudiar, es más, aún no lo sé. Espero alguna mañana despertar con la certeza de qué será de mi futuro, pero "caminante no hay camino, se hace camino al andar", supongo que no me queda más que escoger uno de ellos y tener el convencimiento de triunfar en él. 
A lo largo e la jornada atravesamos por distintos dilemas como lo son: qué ropa vestir, qué comer, bañarnos o desayunar primero, qué trabajo hacer después, qué medio de trasporte tomar... Ahora entiendo porque Einstein tenía 7 conjuntos de ropa exactamente iguales, uno para cada día de la semana, así no tenía que gastar neuronas pensando en qué ponerse; el mismo método es usado por el creador de Facebook, Apple, el presidente de Rusia, Donald Trump y hasta Barack Obama. Llegando a este punto del escrito, recuerdo que quería hablar de natación, amo nadar, nadar me relaja, me despeja, me refresca, me hace morir un rato, me hace sentir fuera de este mundo, pero ya qué, no tenía inspiración al comenzar el escrito, pero supongo que ella no siempre está, pero cuando llega ,más vale que nos encuentre trabajando. 

Para concluir, recomendaría dejar la vida al azar, he sido más feliz cuando he tomado decisiones a la ligera, que cuando he tardado semanas meditando paso a paso cómo hacer cada cosa, al fin y al cabo nunca han resultado como he querido. En cambio; sí me he llevado grandes alegrías cuando el "destino" me ha sorprendido. No quiero decir que haya que dejar todo al azar y simplemente quedarnos sentados esperando ver como todo acontece, no, mi invitación es a ver la vida desde una perspectiva un poco más flexible.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Creo que morí.

La vida se nos escapa